El Parque Armonía Digital siempre había sido uno de los rincones favoritos de Mimosón. Entre árboles que proyectaban sombras suaves y faroles que mezclaban luz natural con destellos de datos flotantes, el abuelo disfrutaba de sus paseos lentos y reflexivos.
-“Nada como este silencio…” —murmuró Mimosón, apoyándose en su bastón tecnológico.
A lo lejos, escuchó las risas de Chispi y Nubeli cerca del lago holográfico.
-“¡Mira, Nubeli! ¡El agua brilla cuando saltas!”, dijo Chispi asombrado
-“Chispi, ¡no salpiques tanto!”, respondió Nubeli dejando ver una sonrisa en sus labios.
Mimosón al ver sus nietos divirtiendose sonrió.
-“Qué gusto verlos así…”, dijo con una sonrisa feliz.
Pero su expresión cambió al instante cuando empezó a notar algo extraño, pequeñas partículas flotaban alrededor de los visitantes del parque.
-“¿Y esto?, susurró inclinándose hacia el suelo. Parece un rastro…”, se dijo Mimosón para si mismo.
-“Un rastro demasiado perfecto, demasiado exacto …”, dijo Mimosón con mucha intriga.
Mimosón observo que las partículas comenzaron a moverse solas, uniéndose hasta formar un mapa del parque, vivo y brillante.
Cada persona tenía un destello que seguía sus pasos.
-“¿Quién está haciendo esto…?” ,murmuró inquieto Mimosón.
Chispi entonces apareció corriendo.
-“¡Abuelo! ¡Mira! ¡Soy este puntito que se mueve!, dijo Chispi eufórico.
-“Eso no es normal Chispi” … respondió Mimosón, sin apartar la mirada del mapa.
Nubeli llegó saltando entre pasos suaves.
-“Parece… como si el mapa estuviera respirando”, dijo Nubeli sorprendida.
Entonces de repente una sombra se deslizó detrás del mapa…
La silueta oscura, los ojos azul profundo … era SOMBRAX
La voz del villano resonó en todo el parque
-«Siempre es más fácil proteger… cuando todos son visibles”, dijo Sombrax con una carcajada maléfica
Mimosón apretó fuerte su bastón.
-“Sal del aquí, solo molestas”, dijo muy enfadado Mimosón
-“¿Lo escuchaste, Abuelo?”, preguntó un poco nerviosa Nubeli.
-“Si … pero no te preocupes por lo que ha dicho, todo esto tiene solución”, respondió Mimosón.
El mapa comenzó a expandirse solo, como si hubiese despertado.
Las rutas del mapa crecieron más allá del parque, abarcando calles, tiendas… y finalmente, llegó a la Casa Fuente de Luz.
-“¡Mira, allí estamos todos!”, dijo Chispi alarmado.
-“Esto no está nada bien”, respondió Mimosón. “Alguien está rastreándonos”, dijo otra vez con un tono serio.
-“¿Rastreándonos… para qué?”, preguntó Nubeli asustada mientras se abrazaba a los brazos de su abuelo.
Una brisa fría recorrió el parque y la Niebla Digital se arremolinó como si escuchara sus palabras.
Entonces la silueta de Sombrax emergió desde el mapa, afilada como una sombra viva.
-“La ciudad entera… visible”, susurró Sombrax con satisfacción. “Cada paso, cada rincón, expuesto” dejo ir con una carcajada.
-“No tienes derecho”, gruñó Mimosón.
Sombrax inclinó la cabeza.
-“Ustedes mismos lo comparten todo”, dijo Sombrax.
El mapa mostró un pequeño icono brillando sobre Mimosón.
-“Ese banco donde lees por las tardes…”, susurró Sombrax. “Qué tranquilo te ves allí, agrego el con cara maléfica.
-“¡Basta!”, exclamó Chispi.
-“Nubeli, Chispi…, dijo Mimosón, respirando hondo. “Esto es más peligroso de lo que parece”, dijo Mimosón con un posado serio.
Nubeli tomó la mano del abuelo.
-“No estás solo abuelo… ¿qué hacemos?”, dijo Chispi.
Por primera vez Nubeli y Chispi, vieron a Mimosón inquieto.
Pero también más firme que nunca.
Mimosón cerró los ojos un instante.
-“Recuerdo algo… del Eclipse Premonitorio… , murmuró Mimosón.
-“¿Otro cuento tuyo?” ,preguntó Chispi.
-“No, pequeño rayo, esto es una advertencia real”, respondió Mimosón.
-“¿Qué dice el recuerdo?”, preguntó con intriga Nubeli.
-“Que cuando todo es visible… hay un centro controlándolo y entonces hay que apagarlo”, respondió Mimosón.
Chispi señaló a lo lejos una columna luminosa.
-“¡Ese panel! ¡De ahí viene todo!”, exclamó Chispi.
-“Sí…”, dijo Mimosón. “Está sincronizando el parque entero”, contesto Mimosón.
Nubeli levantó la mano y una luz rosada iluminó el aire.
-“Puedo ayudar a encontrar el punto exacto”, exclamo la pequeña Nubeli.
Pero Sombrax se adelantó, estirando una sombra serpenteante.
-“¿Apagar la verdad? Qué gesto tan… antiguo, Mimosón”, susurró Sombrax.
-“La verdad no necesita rastreo”, respondió Mimosón.
-“Tus recuerdos serían eternos conmigo”, susurró Sombrax. “Déjame guardarlos”, dijo con una sonrisa maligna.
-“Mis recuerdos…”, dijo Mimosón, alzando su bastón. “Son míos”, exclamó.
Los niños se pusieron a su lado.
-“Vamos juntos”, dijo Nubeli.
-“¡Sí! ¡A por él!”, añadió Chispi.
Por primera vez, avanzaban los 3 como un gran equipo.
Llegaron al panel y La interfaz vibraba como si respirara.
-“Nubeli, distráelo”, susurró Mimosón.
Nubeli levantó su luz.
-“¡Aquí estoy, sombra triste!”, gritó Nubeli con valentía.
El abuelo colocó su bastón en la ranura.
-“Así se apagaba…”, murmuró Mimosón.
Un clic y un destello dorado apareció.
El mapa comenzó a deshacerse en líneas de luz.
Sombrax retrocedió, difuminado.
“No pueden ocultarse para siempre… “, susurró Sombrax antes de desaparecer.
Chispi suspiró.
-“Qué susto…
-“Pero lo logramos”, dijo Nubeli.
Mimosón sonrió, agotado y dijo…
-“Hoy aprendimos algo importante, pequeños. No todo debe verse”.
Y los tres, juntos, emprendieron el camino de vuelta a casa.
Preguntas para niños:
¿Sabías que algunas apps pueden seguirte sin que te des cuenta?
¿Por qué crees que eso puede ser peligroso?
Preguntas para padres:
¿Revisáis juntos los permisos de geolocalización en los dispositivos?
¿Sabéis qué apps rastrean la ubicación de vuestros hijos?
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