La tarde caía suavemente sobre la Escuela Horizonte Digital, tiñendo de tonos ámbar las paredes del aula “Conexión”, donde las pantallas flotantes proyectaban chats grupales en los que los niños organizaban sus juegos después de clase.
—¡Vamos a hacer equipo esta tarde! —saltó Chispi, dando pequeños brincos eléctricos mientras sonreía con emoción—. ¡Promete ser épico!
Su energía iluminaba la sala, pero Nubeli, sentada cerca de la ventana, observaba algo distinto en el ambiente. La luz del atardecer se filtraba entre las pantallas y parecía alterar ligeramente las palabras.
—Las palabras… hoy se mueven raro… —murmuró, inclinando la cabeza.
Chispi, completamente concentrado, no la escuchó, ya que estaba creando un grupo nuevo en el chat.
“Equipo Relámpago ⚡🔥”
Las notificaciones empezaron a llegar rápidamente, una tras otra, como una lluvia constante que parecía crecer sin control y, durante un breve instante, una sombra se deslizó entre los mensajes, casi imperceptible… pero presente.
Al principio, todo era diversión: emojis, risas, mensajes rápidos que se cruzaban sin parar.
—¡Mira esto! —dijo Chispi, girando el dispositivo hacia Nubeli—. ¡Ya somos diez!
Pero entonces apareció un mensaje distinto.
“¿Seguro que Chispi sabe jugar?”
Chispi frunció el ceño.
—Eh… ¿quién ha dicho eso?
Antes de que alguien respondiera, llegó otro mensaje.
“Siempre pierde 😂”
Y luego otro más.
“Sí, mejor que no esté en el equipo”
Las risas digitales comenzaron a multiplicarse y a superponerse, creando una sensación incómoda.
—No es gracioso… —susurró Chispi, apretando el dispositivo.
Nubeli observaba la pantalla con atención, viendo cómo la luz que rodeaba las palabras temblaba ligeramente.
—No son solo mensajes… —dijo en voz baja—. Es como si se repitieran… como si crecieran.
Chispi respiró hondo.
—Voy a responderles.
Pero justo en ese momento, las letras parpadearon, y entre ellas volvió a deslizarse aquella sombra sutil que parecía observar desde dentro del chat.
—¡Eso no es verdad! ¡Soy mejor que vosotros! —dijo Chispi mientras escribía rápidamente, dejando que su impulsividad guiara sus dedos.
Envió el mensaje… pero algo cambió.
En la pantalla apareció:
“Calla, sois todos malos”
Chispi se quedó completamente quieto.
—¡Eso no lo he escrito yo!
Las respuestas llegaron de inmediato.
—“Qué borde…”
—“Ahora sí que no juegas”
—“Fuera del grupo”
Y en un segundo… el chat desapareció.
El silencio cayó de golpe.
Chispi bajó la mirada mientras las pequeñas chispas que siempre lo rodeaban se volvían más débiles.
—Yo… solo quería jugar…
Nubeli se acercó lentamente, observando cómo en el aire empezaban a aparecer fragmentos de palabras que se repetían y se deformaban.
—A veces… las palabras juntas… hacen más daño que una sola —dijo con suavidad.
La Niebla Digital comenzó a formarse alrededor del dispositivo, haciendo que los mensajes flotaran en el aire:
—“Pierde… pierde… pierde…”
Chispi se tapó los oídos.
—¡Para!
En ese momento, Eduvaldo apareció, analizando la escena con rapidez.
—Esto no es solo un chat… —dijo con voz firme—. Aquí hay algo más.
Velmira se acercó despacio y apoyó su mano sobre el hombro de Chispi.
—Dime… ¿cómo te hace sentir esto?
Chispi dudó unos segundos antes de responder.
—Como… si todos estuvieran contra mí.
Y entonces, casi imperceptible, una voz se deslizó en el ambiente:
—Tal vez… lo estén…
Velmira negó suavemente con la cabeza.
—No confundas muchas voces con la verdad, Chispi, porque a veces lo que parece un grupo… es solo ruido amplificado.
Eduvaldo activó su cinturón y proyectó un holograma del chat.
—Fíjate bien —dijo señalando—. Hay mensajes repetidos, patrones similares… esto no es natural; alguien está empujando la conversación para que parezca más grande.
Mimosón sonrió ligeramente.
—Eso ya pasaba antes… cuando alguien quería crear conflicto, hacía ruido suficiente para que pareciera que todo el mundo pensaba igual.
Mimiela, en lugar de contar una historia, observó detenidamente los mensajes y habló con claridad.
—Aquí hay algo importante que no estás viendo, Chispi: no todos te han atacado… pero tampoco nadie ha intervenido, y ese silencio también forma parte del problema.
Chispi levantó la mirada.
—Entonces… ¿qué hago?
—Te apartas —respondió Mimiela con firmeza—. Porque quedarte en un lugar donde no te respetan… no te hace más fuerte.
Eduvaldo añadió:
—Hay tres pasos claros en estas situaciones: no responder en caliente, salir del grupo y bloquear o reportar.
Velmira completó:
—Y sobre todo, no cargar esto tú solo… porque no lo estás.
Nubeli levantó lentamente las manos y su luz empezó a envolver los mensajes, revelando cómo se repetían y deformaban.
—Hay alguien empujando esto… —susurró.
Eduvaldo amplió el análisis.
Y entonces apareció.
Entre los mensajes.
Una silueta elegante.
Ojos azul profundo.
Sombrax.
Chispi respiró profundamente, observó el chat por última vez y, sin dudar, cerró la conversación.
—No voy a jugar a esto —dijo con decisión.
Las chispas volvieron poco a poco, más estables.
—Si alguien quiere jugar conmigo… que sea de verdad.
Velmira sonrió con orgullo.
—Eso es elegir bien.
Eduvaldo bloqueó el canal mientras Mimiela añadía con serenidad:
—El respeto no se busca… se reconoce.
La luz de Nubeli creció y la figura de Sombrax retrocedió ligeramente, desvaneciéndose entre la Niebla.
—Esto… no termina aquí…
La Niebla se disipó y en la pantalla apareció un fragmento del Patrón Hexagonal.
Chispi lo observó en silencio.
—Cada vez aparece más claro…
—Y cada vez estamos más cerca de entenderlo —respondió Eduvaldo.
Esa noche, en la Casa Fuente de Luz, la familia estaba reunida en calma, sin pantallas ni ruido, solo compartiendo el momento.
Chispi apoyó la cabeza en Velmira y dijo:
—Hoy he aprendido que no todo lo que dicen los demás… es verdad.
Mimiela sonrió.
—Y que saber irte a tiempo… también es una forma de cuidarte.
Preguntas para niños:
¿Alguna vez te ha pasado que alguien te trata mal en un chat? ¿Qué hiciste?
¿Cómo puedes ayudar a alguien que está siendo tratado mal en un chat?
Preguntas para padres:
¿Cómo puedes ayudar a alguien que está siendo tratado mal en un chat?
¿Cómo puedes ayudar a alguien que está siendo tratado mal en un chat?
👉 Suscríbete y estarás al día de los próximos capítulos, actividades y recursos exclusivos para niños y familias.
Además te envíamos gratis el cómic del capítulo para colorear y aprender mientras te diviertes.